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El Dogo de Burdeos - Guardián Familiar por Excelencia

El Guardián Familiar por Excelencia


“Katana Molosos de Mexico Del Dominio De Los Penates” Prop.: El Dominio De Los Penates.
EL DOGO DE BURDEOS
(Función Zootécnica, necesidades de entrenamiento y ejercicio)
Publicado por la revista Perros Pura Sangre - Enero 2015  
Por Lic. Arturo Martínez M.
Criador desde 1996
Centro de Reproducción y Selección Mont Rouge
Querétaro, México

Erase una vez, hace mucho tiempo, en Europa, específicamente en la región de Burdeos, Francia, en los albores del siglo XIV; que nació un valiente guerrero y guardián. Con aspecto simpático y bonachón; cara arrugada, colorada, pero al mismo tiempo imponente y disuasiva. Descendiente de poderosos y grandes mastines, que se desempeñaron como protectores, gladiadores y guerreros. Su nombre… El Dogo de Burdeos.

En sus principios, sirvió a sus nobles amos franceses como guardián de sus hogares, propiedades y ganado. Ayudó en los trabajos del carnicero, del cazador y del vigilante. Destacado siempre por su valor y fortaleza en todas sus labores. Con el paso del tiempo ha moldeado su carácter hasta convertirse en un afectuoso protector del hogar. Labor que realiza sin agresividad innecesaria y con un increíble apego a su familia, por la cual estaría dispuesto a dar la vida, sin pedir mucho a cambio.












La película “Turner & Hutch” (Socios y Sabuesos) popularizó en gran medida al dogo de burdeos, hasta entonces casi desconocido. Es muy común que casi todo amante de esta raza, haga mención a dicha comedia en relación a cómo fue que tuvo su primer acercamiento con ella. Algunos con miedo: pensando en litros de baba, travesuras y su fiereza. Otros, atraídos por su fidelidad, amor y sentido por la protección hacia su amo. También hay quienes se sintieron cautivados por el aspecto peculiar de su protagonista, Hutch: poderoso, intrépido, valiente y al mismo tiempo simpático y tierno. En realidad ese filme dio una imagen interesante a la raza, aunque algo distorsionada de la realidad, muy al estilo de Hollywood. Ya que, estos perros ni babean tanto, ni son especialmente sucios, desobedientes o destructores y mucho menos agresivos, como ahí lo presentan. Sin embargo, en lo que si podemos confiar es en el sentimiento desmedido de amor que tienen por su familia y su increíble e innata aptitud para cuidarlos y protegerlos.

Hoy en día y en la realidad, el dogo de burdeos es el perro protector familiar por excelencia. Cuida fiel y cariñosamente a los suyos, mientras infunde temor a los extraños. Impide al invasor acercarse a su morada con gruñidos o ladridos, sin necesidad de llegar a usar la mordida, a menos que el intruso lo agreda o que después de muchas advertencias, el perpetrante persista en su intensión de entrar a su territorio.












Ese sentido de la protección es una habilidad innata que no requiere ningún entrenamiento especial. Conforme el dogo va creciendo, lo irá desarrollando hasta convertirse en un guardián celoso de su deber, pero al mismo tiempo cariñoso y juguetón con su familia e invitados, especialmente con los niños. No obstante que el dogo de burdeos aprende a cuidar por naturaleza, su habilidad para hacerlo se puede acentuar o disminuir con la ayuda de un experto, según sea la preferencia del propietario. Sin embargo, no recomiendo a la familia promedio o a un propietario sin experiencia, darle un adiestramiento en guardia y protección. Especialmente, desaliento el enseñarles a atacar y a morder. Esto modificaría su pulsión preventiva innata, por una de agresión (aprendida). El dogo de burdeos no es un perro de ataque, tampoco es un perro de presa, es un perro de disuasión. Por lo tanto, al enseñarles a morder, considerando su poderío e instinto protector, lo pueden llegar a convertir en un perro peligroso, lo cual dista mucho de ser por naturaleza.

Lo que sí es muy recomendable y hasta indispensable diría yo, es entrenarlo en obediencia básica. Enseñarle a que camine junto, que se siente, se eche, que se quede quieto, espere y acuda al llamado. Estas son habilidades muy útiles que permiten gozar más de la convivencia entre el dogo de burdeos y sus propietarios. Además, evitan problemas de comportamiento y riñas familiares. No hay nada más triste que el perro confinado, bajo el pretexto de “me jala mucho cuando lo saco a pasear”. Eso sucederá sin duda si de joven no se le enseña a respetar el mando del amo y de toda su familia, como sucede con cualquier raza grande.











Enseñarle obediencia a un dogo no es complicado. Es un perro inteligente y ávido de aprender cosas nuevas. Sin embargo, requiere mucha paciencia y constancia; ya que por su naturaleza y peso, se cansa rápido y pierde pronto el interés en la sesión de adiestramiento. Comparado con otras razas más atléticas que disfrutan un buen entrenamiento durante más de una hora, las clases del dogo de burdeos deben ser cortas y frecuentes. Digamos, podrían ser de unos 20 a 30 minutos y hasta dos a tres veces al día.


El calor es otro factor a tomar en cuenta cuando entrenamos, jugamos o ejercitamos a un dogo de burdeos. Como todas las razas braquiocefálicas, el dogo de burdeos no soporta mucho calor y se cansa rápido si se le ejercita en temperaturas altas. Por lo tanto, lo ideal es entrenarlo cuando el clima es fresco o al menos no caliente. Mi formato favorito para enseñarle obediencia a un dogo es en un club de entrenamiento en donde un grupo de propietarios y perros se reúnen a aprender todas las técnicas para adiestrar a su perro, bajo la guía y supervisión de un entrenador o líder experto. Ahí convivirá con otras personas y perros, lo cual ayudará aún más a tener un perro sociable y seguro. También, se le puede enseñar en forma particular con la ayuda de un buen entrenador o siguiendo los consejos de un libro especializado, videos o manuales que se pueden comprar o conseguir en internet. Tener un dogo entrenado en obediencia es fácil y será una experiencia muy gratificante tanto para el perro como para la familia. Ayudará a ejercitarlo, a jugar correctamente con él, a enseñarle a respetar a la familia, la casa y las cosas. En general, ayudará mucho a llevar una convivencia placentera.










Hablando del ejercicio, hay que tener cuidado de no excederse, especialmente a una edad temprana, ya que el ejercicio excesivo puede dañar su estructura ósea y causar graves daños a las articulaciones. Lo mismo, habrá que preferir superficies suaves, como pasto, arena, tartán, etc. y nunca resbalosas, para evitar traumas, luxaciones o deterioro a sus huesos y articulaciones. Todo programa de ejercicio debe empezarse poco a poco. Cuando son cachorros, motivar el juego libre puede ser suficiente ejercicio para iniciar. Luego, habrá que empezar sus paseos cortos y lentos. La duración y velocidad de la caminata irá aumentando conforme el perro se haga adulto y tenga mejor condición física. Un dogo adulto y en buena condición, tendrá un ejercicio excelente con un trote suave de 20 minutos diarios o una caminata de 30 minutos al día. Hay que recordar que el ejercicio no debe hacerse cuando la temperatura es caliente y que los incrementos de duración e intensidad siempre deben ser graduales.

Tomando en cuenta la naturaleza de la raza, sus características algo peculiares, sus necesidades básicas y proporcionándole los cuidados y cariños que requiere, la convivencia con el dogo de burdeos puede ser de lo más agradable, como un cuento de hadas en el que todos viven felices por siempre.






Para más detalles acerca de este artículo o cualquier otro tema relacionado con la raza, les invito a consultar la página www.monterojo.org , comunicarse con su servidor, Lic. Arturo Martínez, por medio de la página de Facebook: https://www.facebook.com/montrougedogos o mediante mi Email: criaderomr@gmail.com .  Lic. Arturo Martínez, Criadero Mont Rouge.
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